Peter fue capturado en la costa de Guinea. Dos opciones a bordo del barco: la muerte o la jaula. Eligió una tercera, que no es libertad — es imitar. Aprender de los hombres hasta dejar de reconocerse.
Hoy rinde su informe frente a un público que no pidió explicaciones. No busca perdón ni aplauso: describe, con la frialdad de quien ya no siente el peso de lo que perdió, el precio exacto de encajar.
El informe no ofrece redención al final. Solo deja una pregunta suspendida sobre la sala: en algún punto de sus propias vidas, ¿dejaron ustedes de notar su jaula?